‘Tengan calma’, dice la Secretaría de Relaciones Exteriores de México a migrantes en Estados Unidos

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La secretaria de Relaciones Exteriores de México, Claudia Ruiz Massieu, anunció el miércoles un plan para dar mayor protección y apoyo a los migrantes mexicanos en Estados Unidos en respuesta, al parecer, a las promesas del presidente electo Donald Trump de aumentar las deportaciones. Ruiz Massieu le pidió a los mexicanos que tengan “calma”.

En una declaración y un video, ambos titulados “Estamos contigo”, la secretaria expuso un plan de 11 puntos que busca ayudar a los mexicanos en Estados Unidos a que tengan información precisa sobre los posibles cambios en la política migratoria y así evitar que sean víctimas de “abuso y fraude”.

“Paisano, son momentos de incertidumbre”, dice el canciller en el video. “Ten calma, no caigas en provocaciones y no te dejes engañar”. Agrega: “Queremos informarte sobre las posibles acciones migratorias” que podrían comenzar a partir de febrero.

El plan de acción propone una ampliación de los servicios que ofrece la Embajada de México en Estados Unidos, incluyendo una línea telefónica sin costo, disponible las 24 horas del día, para atender las preocupaciones migratorias y para reportar posibles casos de fraude; más esfuerzos en los vecindarios con alta población mexicana, y más ayuda a los migrantes mexicanos para que puedan conseguir sus documentos de identidad, tanto para ellos como para sus hijos nacidos en Estados Unidos.

Aunque la comunicación oficial no hace mención directa de Trump o sus planes de deportación, los funcionarios mexicanos están preocupados por la posibilidad de que el presidente electo de Estados Unidos implemente sus promesas de campaña de aumentar las deportaciones incluso más allá de los índices récord del gobierno de Barack Obama.

La victoria de Trump en las elecciones estadounidenses ha sacudido a toda la región. El miércoles, los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras emitieron una declaración conjunta en la que anunciaban su intención de desarrollar una estrategia conjunta para hacerle frente a la administración de Trump sobre preocupaciones compartidas, como la migración. El canciller de El Salvador, Hugo Martínez, le dijo a Reuters que estos tres países buscarían la colaboración de México.

En la actualidad, Centroamérica envía más migrantes a Estados Unidos que México, pues la gente está huyendo de la violencia de las pandillas y de la pobreza en El Salvador, Honduras y Guatemala. Las propuestas de deportación de Trump podrían resultar, sin duda, en el regreso de muchos centroamericanos a países que sufren de pobreza y crimen rampante.

El domingo, en una entrevista en televisión, Trump dijo que planeaba enfocar sus esfuerzos de deportación en las “personas que son criminales o que tienen antecedentes penales”, y calculó que estaría hablando de tres millones de personas. Sugirió que su prioridad serían los criminales más peligrosos —“integrantes de pandillas, narcotraficantes”, dijo—, pero no dio mayores detalles.

Sus cálculos contrastan con los del gobierno de Obama, que establece que hay 1,9 millones “de extranjeros criminales aptos para su deportación”, incluyendo migrantes sin documentos así como residentes con permisos legales (green cards) y de migrantes con visas temporales.

Cuando era candidato, Trump se dirigió específicamente a los migrantes mexicanos, pero no fue claro qué porcentaje de los deportados serían mexicanos. En 2014, un 52 por ciento de los cerca de 11,1 millones de migrantes sin permiso en Estados Unidos eran mexicanos, de acuerdo con el Pew Research Center, pero estos números podrían haber disminuido desde entonces.

Los migrantes y sus defensores en Estados Unidos están preocupados debido a que un aumento en las deportaciones pueda separar familias y comunidades. Anticipándose a los cambios en la política, las organizaciones comunitarias en ese país se están activando para ayudar a los migrantes a tener una posición sólida y a protegerlos en contra de un posible incremento de fraudes que en general acompañan a los cambios en la política migratoria.

Para las autoridades mexicanas, las deportaciones masivas de Trump también podrían tener implicaciones mayores en la política interna, incluyendo el regreso de cientos de miles de mexicanos que podrían tener dificultades para encontrar trabajo en una economía atribulada por altos índices de desempleo; también podrían resultar en la pérdida de muchos millones de dólares en remesas para México.

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